viernes, 6 de abril de 2012

Habían recorrido varios kilómetros al norte en silencio. Sara observaba a Daniel preguntándose que había pasado. En el camino no había nadie, sólo coches vacíos y ruedas quemadas. Siguieron por un sendero que conducía hacía el interior del bosque. Daniel paró el coche y cerró los ojos.

- ¿Tienes un cigarro? -Sara respondío con un susurro. Buscó en su mochila y le alcanzó un cigarro a Daniel, al mismo tiempo que prendía uno para sí.

- Daniel... Dani... ¿qué ha ocurrido?

- No lo sé, no puedo explicarte gran cosa Sara, sólo puedo decirte que hace dos semanas un meteorito cayó en la Tierra y que de pronto todo se inundó de una luz blanca... Vi cómo la gente se tapaba los óidos y como gritaban, y de pronto desaparecían. Se fusionaban con la luz... Yo estaba durmiendo, con la música puesta... Cuando me desperté salí a la calle y me encontré con la cámara de video de mi padre. La puse en la televisión y comencé a ver lo que había ocurrido. Llevo dos días buscando a personas vivas pero sólo me encontré con un grupo que se refugiaron aquí en el bosque. Son sólo cinco personas. Entonces te empecé a buscar, porque a pesar de lo que he hecho no podía imaginarme mi vida sin ti porque...

- Shh, calla. No digas nada más Dani, me alegro que hayas venido a buscarme, me alegro de verte pero no sigas, por favor. Me haces daño cuando me dices una cosa y después me dices otra...

Sara esquivó la mirada de Daniel, miró por la vente y vió acercarse una luz.

2 comentarios:

  1. Sigue asi, la esperanza siempre te acompañara como una paloma se guia por el viento.

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