miércoles, 1 de febrero de 2012

Miradas ocultas

Samantha Barks no era un chica cualquiera. Samantha Barks se definía a sí misma como "rebelde sin causa". Sabía que sonaba a tópico pero eran, sin duda, las mejores palabras para definirla. Extravagante, rebelde y con mucha osadía. Siempre tenía lo que quería, y a quién quería.

Sus padres la habían internado en un colegio para señoritas en Londres, a las afueras. Todo por culpa de un pequeño mal entendido que había tenido con una compañera de clase... Pero Samatha Barks no era solo conocida por sus peleas y riñas con sus compañeros, sino que también por culpa de sus fiestas y todo lo que contenía ellas. Para Samantha una buena fiesta debe tener a gente guapa siempre dentro de ella, alcohol, drogas, sexo y buena música. Porque a pesar de sus 17 años, ella ya se movía en circulos de Universitarios. Siempre conseguía la última droga, lo último en música, lo último en todo... Era la chica más popular de todo Los Angeles. Es por eso, por lo cuál sus padres la internaron, pues veían que su hija iba por mal camino y que ellos no podían hacer nada. Aunque a Sam no es que le importara, ella podría buscarse la vida perfectamente allí, y volver a rehacerla. Pero lo que no sabía era que "eso" probablemente era lo que nunca iba volver ha hacer.


                                                                           ***

Cuando se bajó del coche pudo ver un enorme edificio de algún siglo importante, con balcones y con un aire a siniestro. Eso le gustaba, que las apariencias fueran oscuras... Primero pensó que eso podría haber sido algun tipo de manicomio de la Guerra... Pero luego se dió cuenta de que solo era un maldito internado para "señoritas". Eso implicaría que todas serían mujeres, y que no habría ningún hombre para divertirse. Mientras caminaba hacia la entrada decidió sacar uno de sus cigarrillos, en el momento en que lo hizo notó una mirada penetrante en su nuca. Cuando se giró vio a una chica rubia, alta y de ojos grises (tristones) mirándola detenidamente. Y es que la apariencia de Samantha debía de dar algo de miedo... Ella era morena con los ojos verdes esmeralda, vestía con una sudadera negra de un grupo rockero, unos pantalones vaqueros rotos y sus All Star negras preferidas, se veía que tenía un piercing en la nariz (aro) y un brazo tatuado. La rubia miró a la mano de Samantha y se fijó en el cigarro. Con paso decidido se acercó a ella y cogió el pitillo, le dió una calada y le echó el humo en toda la cara a Sam. Cruzaron miradas durante unos segundos, hasta que una mujer de unos cuarenta y pocos se acercó a ellas.

- ¿Samantha Barks?
- Sí...
- Veo que ya conoces a tú nueva compañera, Maria Anne Hathaway.

2 comentarios: