Estaba sola. No había nadie en su casa, ni en la calle, ni en el vecindario. Ni el más mínimo ruido de que hubiera alguien por allí. Las bicicletas de los hijos del vecino estaban tiradas en la carretera. El viento agitaba con fuerza. Sara gritó el nombre de su padre varias veces. "Gregory" "Gregory" Pero nada. Sú padre no respondía a ninguna llamada. Asustada de lo que le hubiera pasado cruzó la calle para ir en busca de su madre. Caminó durante un rato hasta llegar al número 7 de su vecindario. A medida que se iba acercando aminoró su paso. El corazón le latía con fuerza, daba la sensación de que se le iba a escapar en cualquier momento.
Estaba ya en frente de la puerta, observándola. Las manos le empezaron a sudar e intentó por todos los medios controlar a su corazón. Petó a la puerta dos veces. Esperó. Nada, absoluto silencio. Volvió a repetir esa acción. Nada. Seguía todo como antes. Sacó fuerzas de su interior y abrió la puerta.
- ¿Mamá? ¿Hola?
Nadie respondía. Caminó por el largo pasillo hasta la cocina. Vió que la tetera estaba en el fuego, se acercó y la apagó. Escuchó un ruido proveniente del sótano. Se asustó. Cogió el cuchillo de la cocina y se acercó a la puerta. La abrió con cuidado y prendió la luz. Pero no iba. Entonces fué cuando pensó en todas esas peliculas de terror que tanto le gustaban. El/la protagonista escucha un ruido, se acerca con el cuchillo a oscuras y alguien sale de la oscuridad para intentar matarla. Sabiendo todo eso se alejó de la puerta.
- ¿Mamá, eres tú?
Pero nadie respondía. No escuchaba ni el sonido del perro ladrar. No escuchaba nada. Caminó hasta las escaleras que conducían al segundo piso y comenzó a subirlas. Hasta que de pronto escuchó el sonido de un coche. No podía creérselo. Corrío fuera de la casa y vió a un coche rojo alejarse. Se maldijo por todo.
Gritó.
- ¡Mierdaa!
De pronto vió que el coche pegaba un frenazo. Y ponía la marcha atrás. Llegó a sú lado derribando los contenedores de la basura. Cuando el conductor salió del coche, Sara no podía llegar a creerselo. Dani.
Parecía preocupado y asustado. Su ropa estaba toda llena de tierra. Tenía heridas en los brazos y el labio roto. Se acercó a ella decidido y la abrazó. Sara no supo reaccionar. Un oceáno de sentimientos invadieron su cuerpo. Se perdió en ese olor que tanto le gustaba. Se perdió en sus brazos. Ahora se sentía segura y a salvo. Sabía que ya nada importaba, que por fin todo había pasado. Que aún lo seguía amando y que sólo quería besarlo. Pero Dani interrumpió ese abrazo para cogerle la mano y meterla dentro del coche. No dijo nada. Solo la metió dentro. Y arrancó el motor del coche.
- Espera Dani... ¿Que és lo que ocurre?
Dani miraba hacia delante. Paró en la casa de Sara. Abrió la puerta del copiloto y la sacó de allí.
- Escúchame Sara, coge algo de ropa, yo cogeré toda la comida que pueda. Si tú padre tiene algún tipo de arma deberías cogerla...
- Tiene una escopeta en el garaje... Pero, ¿por qué?
- Después te lo explico todo, cuando estemos a salvo. Ahora corre y haz lo que te he dicho.
Sara caminó rápido hasta su habitación, en una mochila metió un par de prendas de cada. metió también una foto de su madre y su padre. Cogió una linterna y su navaja. Al igual que todo el tabaco que tenía por casa. Su bloc de dibujo lo llevó también. Nunca lo dejaría en tierra. Salió de su cuarto y llegó a la cocina. Allí estaba Dani metiendo todo lo que podía en bolsas, lo veía nervioso.
- Coge la escopeta Sara, y busca todos los cartuchos que puedan haber por casa. Tienes 15 minutos... -Dani siguió cogiendo comida. Caminó hasta el salón-. ¡Vamos Sara, rápido!
Sara corrió hasta el garaje, allí buscó la escopeta y los cartuchos. Mientras Dani estaba en el salón, vió todas las latas en el suelo y sintió rabia. Amaba a Sara. Lo hacía con el corazón. Y el solo echo de pensar que vivia en una pocilga así le entraba rabia. Pero ahora debía preocuparse de cuidarla. Protegerla y ponerla a salvo.
Increíble Sara increíble! Sorprendechesme con este trozo da historia encantame ^^
ResponderEliminarPD: ámote (: