jueves, 8 de noviembre de 2012







Mis manos recorren libremente todo tú cuerpo, haciendo que éste se estremeciera y tú boca, sin quererlo; soltó unos pequeños suspiros. 
Respire hondo y solté poco a poco todo mi aliento sobre tú piel, recorriendo un camino de subida desde tú ombligo hasta tú cuello, allí besé la zona de debajo del oído, recorrí con mis dedos todas las líneas que se formaban en tú cuerpo.
Mordí, besé y lamí todo tú cuello, haciendo que tú te agarraras a las sábanas con más fuerza. Soltaste un pequeño gemido, indicandome que tenías la necesidad de besarme. 
Acerqué mis labios a los tuyos, los rocé con los míos mientras tú intentabas atraparlos desesperadamente. Te besé y mis manos bajaron por todo tú cuerpo, haciéndo que éste se tensara. Te observé, como cuando observo a las estrellas; la única diferencia estaba en que tú eras mi estrella. Entonces te volví a besar, y te hice el amor. Te entragaste a mi son pasión, deseo, dulzura, con amor. No solo nos entregamos en cuerpo, sino también en corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario