Y ahí estás, mirándome por fin de nuevo. Mientras que tús dedos danzan por mi cuello. Acariciándome, y yo sintiendo cada caricia cómo si fuera la primera, cómo si pasara un año. Y entonces alcé mi mirada, para poder enfrentarla al fin a la tuya. Te miré y reconocí en ti aquel amor que sentí cuándo te miré por primera vez. Y no pude evitarlo, agarré tu cara con mis manos y te besé suavemente, mientras que tú correspondías a mi besos con la misma pasión de siempre. Entonces, en ese instante me enamoré un poco más de ti. Cómo si ya nada me importara, solo el echo de que tú estuvieras a mi lado. Agarré tus manos entre las mías, besándolas suavemente.
Y entoncés lo ví, una vez más lo vi. El amor de mi vida había vuelto. Para poder otorgarme más de sús sonrisas, más de esas miradas que me roban el aliento, más de esos besos que aceleran mi corazón. Lo vi. Vi todo ese amor que corría por mis venas, vi todo ese gran amor que danzaba en las estrellas, como si el cielo me sonriera una vez más. Cómo si mi pequeño ángel hubiera vuelto.
Ya nada más me importaba que tenerla entre mis brazos, ella se habái convertido una vez más en mi universo, en mi maravilloso Sol.
Y aquí estás, mirándome una vez más, consiguiendo por fin... Ser las dos feliz de nuevo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario