viernes, 15 de febrero de 2013



''Corre, todo lo rápido que puedas. Huye de aquí, vete lejos. Allá donde el Sol muere y la Luna renace''

Me quedé quieta, mirándolo. Intentando descubrir el por qué de sus palabras, más no tuve tiempo para obtener mi respuesta. Mis piernas se movieron solas, dándome la vuelta y observándolo una vez más antes de no volver a verlo jamás.
Corrí como el viento, mi corazón se aceleraba cada vez más. Apartando con las manos las ramas que me molestaban en la cara, corrí y corrí todo lo que pude. Llegué a un río y me dejé caer de rodillas, observando mi cara en el reflejo del agua. No pude evitar gritar. Con toda esa rabia que tenía dentro, llorando y que mis lágrimas se terminaran de fusionar con el río.
Respiré hondo.

''Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez''

Conté para intentar relajarme. Fundí mis manos en el río y me lavé la cara. Aún no estaba a salvo y lo sabía. Observé un poco el lugar decidiendo cuál sería mi próximo camino, el que guiaría mi destino. 
Me levanté y me sequé las manos a la ropa. Estaba preparada.     

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