A mi primer amor le dediqué mil y una sonrisas.
Inocencia era sú nombre, me perdía al mirarla.
La vigilaba en las esquinas más oscuras.
A la espera de poder tenerla.
Mientras Nostalgia moría en silencio por mi,
luchando a escondidas por mis sonrisas
intentando llegar de alguna manera a mi corazón
sin saber que las prisas no son buenas.
Pasión y yo nos encontramos en la calle,
bajo el cielo resplandeciente de un nuevo amanecer
sus besos eran veneno que me hacía enloquecer.
Ella no esperaba nada de mí, solo quería mi cuerpo
haciéndolo estremecer, suspirando por un verbo.
Amar.
Luchar.
Ellas, no eran juguetes para nadie.
Solo piedras en el camino que crearon a Ilusión,
quién vino como si nada llevándose mi alma.
Cuando no era nada, ni nadie; ella me levantó de la mierda
hizo que me sintiera fuerte, haciendo que llorase en la cama.
Pero pronto se fué para dejar paso a Esperanza,
quién otorgó una nueva forma de vivir
una nueva forma de ser feliz.
Me robó las ganas,
más no me dejó sola en este mundo de locos
y es que los cuerdos son pocos.
La culpa es del amor, que te hace enloquecer
y soñar, viajar, gritar, reír y llorar.
Ellas, no eran juguetes para nadie.
A través de mis palabras conocí mi final
y es que todo lo que tengo eres tú.
Todo lo que siento es amor por tús sonrisas, Corazón.
Busco amaneceres que dibujen finales felices.
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